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Picotazo político

  • Published in Opinión
  • Por Miguel Ángel López Farías

 

Senda Política

Vivir bajo el yugo de las redes sociales es someterse a fuente ovejuna señor, misma que mató al comendador, esto bien podría adaptarse a la espléndida obra teatral de la época de oro española de Lope de Vega.

Laura Karen decidido irse de juerga con sus amigos, martes, dos pm, toma un taxi, se va al antro, con copas encima le envía un torpe mensaje a su madre, sospecha del taxista, deja un velo de angustia en su progenitora pues ya no vuelve a tomar contacto con ella, explotan las señales de que habría sido secuestrada en una ciudad en donde no solo ocurre, sino que se ha convertido en una autentica ruleta de la muerte para todas las damas.

Ana Karen sigue en la fiesta, quien sabe que broncas familiares arrastra como para dejar sembrada esta carta con olor suicida, de castigo a su mamá, urge terapia familiar y que ellos resuelvan el por qué se quieren hacer daño de esta manera, el miércoles, ya con los facebooks, twuitters y todas las ventanas del ciberespacio a punto de estallar, la jefa de gobierno Sheinbaum botonea un operativo de búsqueda.

Las voces exigiendo que aparezca con vida la pobre madre luchona, que habría ir a pedir trabajo a Polanco, se convierte en el nuevo dolor de cabeza de doña Claudia a quien ya no sabe a qué santo rezarle...y después de 14 horas llega Anita a su casa, a respirar todos en la jefatura de gobierno, menos mal que está viva, pero, ¡pero!, se comienzan a filtrar algunos videos en donde, si, a Karen se le veía muy feliz en un bar...y vino la noche brutal, negra para ella, pues aún no se sabía lo que ocurrió en esas horas y ya era motivo de sesgadas burlas en redes por el cambio de apariencia, era una cuando se fue y era otra cuando subió las escaleras rumbo a su departamento.

Peor aún, la pira mediática le fue encendida y quemada lentamente, de manera injusta, excesiva...y sí, claro que se equivocó, la rego y habrá de resolverlo en su entorno más íntimo, con ayuda profesional, pero eso descansa en su fuero personal, con sus hijos y padres, pero no más...y como suele ocurrir, el dedo flamígero de una sociedad hipócrita, llena de prejuicios y facilona para ver pajas en ojos ajenos le jalaron el gatillo y en medio de una de las muestras más rupestres del machismo fue condenada por andar en la "peda" y haberle mentido a su madre de esa manera...y digo que han sido principalmente los hombres, pues no se ha dejado de escuchar esos cantos de linchamiento que piden su cabeza en una picota y que sea colocada en la entrada de la ciudad para escarmiento de las demás mujeres.

Varias lecciones quedan, unas rescatables como lo es la reacción de una sociedad, la mas, que comenzó su propia revolución de comunicación y rescate, capaz de mover a el paquidérmico gobierno de la ciudad en una muestra de auténtica presión pública...al no aparecer Karen, la doctora envió hasta sus escoltas a buscarla ( es un decir), nuevamente son aquellos que saben sacarle ventaja a sus cadenas de amigos y conocidos para levantar una de las mayores redes de localización, que oxigenante representa el ver como se sacuden la indolencia muchos que se caracterizan por ser opinocratas de escritorio, y por otro lado ser testigos del cómo, detrás de las máscaras de hombres civilizados se esconden auténticos trogloditas , abusadores pasivos de mujeres, pues no necesitan tocarlas para hacerles daño.

Karen ya fue sentenciada y quemada en leña verde y sus cenizas regadas, injusto...pero la conducta de muchos no se borra, por el contrario, todos los días hemos sido testigos de la violencia, de la agresión, que va de lo verbal a lo físico en calles o dentro de hogares, escuelas u oficinas...una muy querida dama, querida, admirada y respetada por mí, me platicaba que hace un par de días, conduciendo su auto, recibió insultos de un imbécil quien desde otro auto no le gusto que ella le pidiese que no se estacionara en doble fila pues estaba estorbando unos de los accesos a su casa...el "cállate pendeja" fue como bofetada, ella, sola en su auto, evidentemente no pudo responder, una vez que dejo su carro, saco su maleta de trabajo y camino con ella, atravesando la calle, por donde debe ser, un tope debería obligar a los automovilistas a reducir la velocidad y permitir que el peatón cruce, pero se apareció el desesperado y sin respetar el derecho de cruce de ella, le aventó lamina gritándole otro " muévete pendeja"...ud saque conclusiones, no hace falta añadir y ni quitar ningún elemento para definir lo que es evidente: la discriminación, la misoginia, el odio hacia las mujeres está a flor de piel...¿ se equivocó Karen? Si y lo está afrontando, ¡ se equivocan las mujeres que gritan "ya basta"? De ninguna manera y no hay quien termine con ese abismo que marca a hombres de mujeres.