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El Campeonato Nacional de Tenis de San Luis Potosí llora por sus ayeres

  • Múltiples anomalías oscurecen el que era considerado el mejor torneo del país
  • Increíble, a dos tenistas les permiten jugar su primer partido y luego los expulsan 
  • Por Mauro Flores Ledesma

 

Senda Política

Es increíble y penosa la organización en el Campeonato Nacional de Tenis en San Luis Potosí. 

Hemos recibido cualquier cantidad de quejas de padres de familia y entrenadores por diversas anomalías que sumergen en las tinieblas al que por muchos años se había considerado el mejor Campeonato Nacional de Tenis del país, pues al parecer la federación de Carlos González y la Asociación Potosina de Tenis, encabezada por Luis Manzo, se empeñaron en hacer de este evento no solo un galimatías para los asistentes, incluso exponiéndolos a los tan temidos contagios, sino que llevaron los problemas al ámbito deportivo, demostrando que el interés económico prevaleció encima de cualquier otra cosa. 

Apenas dos semanas antes del inicio del torneo publicaron una convocatoria (fact sheet) llena de errores. Ahí se hace mención que no habría firma para los jugadores, pero solicitaba un registro “obligatorio” el domingo 28 de marzo. Hay que aclarar que firma y registro son cosas diferentes, sin embargo, la incertidumbre es si habría que estar forzosamente presente ese día. 

Evidentemente muchos participantes llegaron entre viernes y sábado para adaptarse a las condiciones del torneo y durante estos días tuvieron contacto cercano en los clubes y en las prácticas, entonces ¿qué sentido tenía hacer un registro el domingo 28?... Así es, pasó lo que tenía que pasar, el día del registro no hubo ningún control, hubo enormes filas para hacerse el examen serológico que era marcado como obligatorio para jugadores y acompañantes, entrenadores o padres de familia, a un costo de 380 pesos. No hubo sana distancia ni medidas de prevención, incluso se habla de casos positivos, pero quienes hacían los exámenes, personal de una cadena de farmacias en el país, permitía, con un par de preguntas, que dichos casos pudieran acreditarse para jugar el torneo… ¡Circo y más circo! 

Incluso hubo un caso en el que mal informaron a dos jugadores de Jalisco. Resulta que a un jugador, en la categoría de 16 años y menores, de nombre Santiago Díaz le permitieron jugar su primer partido y le explicaron que podía hacerse el examen al día siguiente, pero ¡oh sorpresa!, el segundo vicepresidente en el Consejo de Carlos González y presidente de la Asociación Potosina de Tenis, Luis Manzo, citó un día después a este jugador y a su compañero de dobles, Rafael de la Vega, y les informó que junto con el Comité de Infantiles y Juveniles de la FMT, habían decidido dejarlos fuera del torneo porque no se habían hecho el examen el domingo 28 de marzo, cuando personal de la APT le había pedido que se hiciera un examen en cualquier laboratorio el día lunes, además de que el “árbitro” general ya había autorizado que jugaran.  

Valga resaltar que la federación de González extrañamente autorizó, nos informan, que una persona de nombre Iram Contreras, sin ser árbitro ni contar con los conocimientos y experiencia para llevar un torneo de esta magnitud, recibiera la designación como árbitro del torneo. Como suele pasar en estos casos, el torneo ha padecido por la ausencia y falta de autoridad de un árbitro, pues no se puede llevar un torneo por teléfono. 

Lo anterior es, sin duda, un caso para Ripley, pues por vez primera en la historia del tenis mexicano, un “comité de expertos” saltó la autoridad del “árbitro” y del director técnico y decidió dejar fuera a estos jugadores, “pasa cuando sucede”, dirían en mi pueblo, al mezclar asuntos administrativos con técnicos. Ojalá alguien les pudiera explicar a estos eruditos que sus funciones son exclusivament6e administrativas y que una vez que inicia el torneo, la responsabilidad absoluta y exclusiva de conducir el evento es del árbitro general y en su caso, del supervisor o director técnico del torneo. ¡Elemental mi querido Watson! 

Este grave error de decisión afectó a dos jugadores y al menos se espera que la federación o la Asociación Potosina de Tenis asuman sus errores, ofrezcan una disculpa pública y cubran todos los gastos que hicieron las familias de ambos jugadores en su viaje a San Luis Potosí. 

Por lo pronto, nos hicieron llegar también una carta de protesta de la Asociación de Tenis de Jalisco, por este bochornoso asunto. Como decía mi abuela “más vale la ignorancia que la ciencia mutilada”. Si no sabes no te pongas. Por eso, en ese mismo grupo, han comenzado a desgarrarse las vestiduras, primero con el extesorero Guido Steden, hoy con Juan Hernández.  

Por cierto, Carlos González, quien vive en Guadalajara y despacha los asuntos de Miguel Ángel de Quevedo, en aquella ciudad, se apareció en el torneo de SLP hasta el martes por la tarde, para lo cual abordó un avión desde Guadalajara, aunque en auto no pasan las 4 horas de viaje… ¡El horno está para bollos, no cabe duda! Aunque claro, tampoco González sabe de tenis ni de reglamentos, mucho menos de situaciones técnicas, por lo que se apareció únicamente para que sus mercachifles personales le suenen los tambores y les digan a todos que está trabajando con arduo empeño. 

Las cosas no terminan ahí porque de última hora informaron que se jugaría con pelotas de caja sin presión, cuando de toda la vida en este torneo se ha jugado con pelota de presión, para altura, incluso antes del torneo se había informado que así sería, pero casi a la hora del silbatazo inicial les dijeron a los jugadores que no tenía “stock” suficiente. El colmo, nos informan que dieron bolas usadas para los partidos de singles. 

A los jugadores no les permitieron el uso de canchas para entrenamiento y muchos tuvieron que practicar donde se pudo, incluso en canchas duras, cuando el torneo como todos saben es en superficie de arcilla. Se nos informó que ni a jugadores ni a papás se les permitió el ingreso al Club Deportivo Potosino si el chico no tenía partido ese día, ni con pruebas COVID en mano, ni con pulsera. El motivo, había torneo de veteranos. A veces es más sabio delegar o repartir. 

Otra queja es que en el Lomas Racquet Club, empleados del club hicieron la función de árbitros y al mismo tiempo de entrenadores de sus alumnos. ¡Insólito!, con gafete de árbitro y dando instrucciones a sus jugadores. 

Más asombroso es que en época de pandemia ningún club tuvo servicio médico exclusivo para el torneo. Cuando algún jugador preguntaba por el médico del torneo se atrevían a responder “esto no es Suiza”. Digo, ni cómo ayudarles. 

Así las cosas, en el anteriormente afamado Campeonato Nacional de San Luis Potosí, que hoy llora lastimosamente por aquellos ayeres y es increíble que no le importe a Carlos González ni a su consejo ni a la Asociación Potosina de Tenis. Recaudar puede ser su solución inmediata, pero con el tiempo irá acorde con su desprestigio como directivos… En el pecado llevarán la penitencia.